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¡Constantemente investigando, aprendiendo, evolucionando y compartiendo!

 

Disfruto concentrándome cada día en avanzar por encima y más allá de mis limitaciones, expandiendo cada vez más mi visión del mundo y de la vida.

 Disfruto también compartiendo con los demás mis conocimientos sobre la Ingeniería Del Cambio Emocional, la Programación Neuro-Lingüística y todo lo concerniente a la Psicología Conductual y el Óptimo Rendimiento Humano.

 Es un privilegio para mí tener la oportunidad de estar, no sólo formando y motivando a los demás a través de los diversos tipos de cursos y clinics que realizo, sino tener la oportunidad de llevar a cabo también unas especiales sesiones terapéuticas de entrenamiento personal.

 Si estás interesad@ en aprender más sobre como te podrían ayudar algunas de mis consultas privadas, contáctame directamente. Y si quieres conocer más sobre cualquiera de mis próximos eventos inscríbete aquí, o sígueme también en twitter.

 

Indice del Blog
martes
may152012

El Poder Del Hábito

¿Has intentado cambiar alguna vez en tu vida una conducta dañina, limitante o perjudicial, pero desgraciadamente no has conseguido todavía instalarla de forma exitosa?

Maxwell Maltz, autor del libro, Psycho Cybernetics, afirma que se tarda un periodo de 21 días en crear un nuevo hábito. Aunque también es posible crear nuevos hábitos en menos y más tiempo, parece que este es lapso natural en el que mejor funciona nuestro cerebro. Y lo que esto quiere decir es que necesitas persistir entrenando y educando a tu mente durante un mínimo de tres semanas, hasta que puedas disfrutar enteramente de los beneficios que te aportará tu nuevo comportamiento.

Los científicos, también alegan que dura 21 días cambiar un hábito.

Esto quedó plenamente demostrado en un experimento que llevo a cabo la NASA hace algunos años con un grupo de sus mejores astronautas. Se les dio unas gafas especiales con lentes que invertían automáticamente la imagen. Tuvieron que estar las veinticuatro horas del día con estas gafas puestas. Lo que más sorprendió a los científicos de este experimento tan revelador fue que finalmente, después de 21 días, los cerebros de los astronautas corrigieron, sorprendentemente, las imágenes invertidas ajustándose así a su nueva realidad.

Los lingüistas nos dicen también que se requieren 21 días de práctica regular antes de que ciertos hábitos en el lenguaje se vuelvan "inconscientes". Sabemos que necesitamos también la misma cantidad de tiempo de práctica para reprogramar el inconsciente con nuevos hábitos de pensamiento, nuevos hábitos emocionales y nuevos hábitos de conducta.

¿Qué hace entonces que nuestro cerebro necesite esta ventana de tiempo de 21 días hasta que finalmente integra de forma exitosa el nuevo hábito?

Imagina ahora una selva virgen, imagina también que tienes que cruzarla y que dispones sólo de un machete para abrirte paso entre la exuberante y densa vegetación.

Durante el primer intento (tu primer pensamiento) tienes que realizar mucho esfuerzo a la hora de abrirte paso en la selva. Una vez llegado al otro lado, un helicóptero te reconduce al punto de partida para que vuelvas a repetir tu hazaña. ¿Con qué te encontrarás entonces?

Obviamente te será mucho más fácil volver a atravesar la selva, dado que encontrarás el camino más despejado. 

 Cada vez que vuelvas a repetir la operación hallarás menos resistencia y te será mucho más fácil llegar al otro lado. Si además otras personas deciden atravesar la selva contigo, en poco tiempo el camino abierto por ti se podría convertir en una calle, luego en una avenida y finalmente en una despejada autopista.

Lo mismo pasa con tu cerebro. Cada vez que repites un pensamiento, la resistencia se reduce y eso ayuda a que el nuevo hábito que deseas incorporar se realice finalmente de forma adecuada e inconsciente. Y aparentemente, para que todo este proceso se lleve a cabo de forma exitosa deben de pasar aproximadamente 21 días.

Como dijo el famoso poeta ingles, John Dryden: “Debemos primero construir nuestros hábitos y luego son los hábitos los que nos construyen a nosotros”.

Así que recuerda, concédete durante los siguientes 21 días la oportunidad de asimilar, por medio de la repetición, el nuevo patrón de conducta que quieres incorporar ahora en tu vida, y no te sorprendas demasiado si en menos de un mes estás ya disfrutando de todos los maravillosos beneficios que colorearán tu nueva existencia.

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 


lunes
may142012

La Diferencia Entre El Éxito Y El Fracaso

Una de las actividades que siempre me ha fascinado desde que era un niño, ha sido estudiar las vidas de personas exitosas con el fin de identificar y aprender cuáles eran los diferentes atributos en su modo de pensar y actuar que les separaban del resto de los mortales.

Tenía la convicción a una temprana edad de que, si alguien produce unos resultados claramente superiores al resto, o bien era por mera casualidad o porque esa persona tiene una estrategia superior que la de los demás.

Aunque de todos los factores que pueden entrar en juego en el proceso conductual humano, uno de los atributos más importantes y decisivos que separan a la gente de éxito del resto son, sencillamente, sus creencias y convicciones personales con respecto a sus respectivos campos de actuación.

Por ejemplo, si alguien cree que no le va a salir algo, y ese es el pensamiento que se hospeda de forma continua en su mente, no será de extrañar que luego "eso" no le salga. Ha sido pues su creencia personal, la que ha determinado la calidad del resultado producido. En definitiva, tu vida no es nada más que el reflejo de tus continuos pensamientos.

Por esta importante razón, quiero compartir hoy contigo los pensamientos y creencias personales de toda una súper estrella dentro del mundo de los deportes.  Él esta considerado por especialistas y la mayoría de aficionados en esta disciplina como el mejor jugador de baloncesto de la historia.

Ganó seis anillos con Chicago Bulls, promediando 30,1 puntos por partido en toda su carrera, el mayor promedio en la historia de la liga. Además, también ganó 10 títulos de máximo anotador, 5 MVP de la temporada, 6 MVP de las finales,  nombrado en el mejor quinteto de la NBA, en diez ocasiones, en el defensivo nueve veces, líder en robos de balón durante tres años y un premio al mejor defensor de la temporada.

Desde 1983, ha aparecido en la portada de la prestigiosa revista deportiva Sports Illustrated en 50 ocasiones, todo un récord, además de ser nombrado “Deportista del Año” en 1991. Fue nombrado “mejor atleta del XX” por ESPN y segundo tras Babe Ruth  por Associate Press.

Su nombre: Michael Jordan.

¿Crees que sería interesante descubrir pues cuáles son las creencias personales y la mentalidad tan sigular que llevaron a este genio a la cima del éxito dentro de este deporte?

Conócelas a continuación:

  1. Sé Apasionado. Cuando envejezca, no podré jugar al baloncesto, pero aún así seguiré siendo un enamorado de este juego.
  2. Haz Que Ocurran Las Cosas. Hay gente que quiere que las cosas sucedan. Otros desean que pudiesen suceder. Otras personas simplemente las consiguen.
  3. Dedícate Al Trabajo. Yo no estoy sudando durante 3 horas cada día simplemente para ver qué se siente al sudar.
  4. Debes Intentarlo. Puedo aceptar el fracaso. Cualquier persona puede fallar en cualquier cosa. Lo que no acepto es que las cosas no se intenten.
  5. Mente Sobre Materia. Mi cuerpo podría soportar las muletas pero mi mente no toleraría estar sentado en el banquillo.
  6. La Fuerza De Las Creencias. Debes creer en tus posibilidades antes de hacer las cosas.
  7. Encontrar El Camino. En la búsqueda de cualquier logro, encontrarás obstáculos. Yo me he topado con ellos y todo el mundo también lo ha experimentado. Los obstáculos no deben detenerte. Si te chocas contra una pared, no te des la vuelta y abandones. Averigua cómo superarla, atravesarla o esquivarla.
  8. La Actitud Lo Es Todo. Convierte siempre una situación adversa en algo positivo.
  9. Mantente Comprometido. El baloncesto es mi esposa. Me demanda lealtad y responsabilidad, y me devuelve paz y plenitud.
  10. Prepárate Para Fracasar. He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera deportiva. He perdido más de 300 partidos. En 26 ocasiones asumí el tiro decisivo para ganar el partido y lo fallé. He fallado una y otra, y otra, y otra vez en mi vida. Y esta es la razón por la que tengo éxito. 

¿Piensas que algunas de estas creencias podrían ayudarte concretamente a ti a maximizar tu propio rendimiento personal y profesional? ¿Crees que podrían mejorar y expandir de ahora en adelante la calidad de tu vida ayudándote a producir así unos resultados superiores?

En tal caso, establece a partir de hoy un sólido compromiso contigo mismo y comienza ya a personificarlas de la forma más exquisita y divertida en las áreas más importantes de tu vida, integrándolas cada día y rápidamente también en lo más profundo de tu ser.

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 


jueves
may102012

"Cada Día Me Siento Mejor..."

¿Cuántas veces te has esforzado en el pasado por crear nuevos cambios en tu vida sin llegar a obtener aún los resultados que en realidad deseas?

En tal caso, lo que o voy a compartir hoy contigo te resultará muy interesante, ya que es una poderosa forma de entrenar tu mente que te ayudará a lograr prácticamente cualquier objetivo que te propongas en tu vida.

Como bien explica B. Tracy en su libro “Máximo Rendimiento”, el primer paso decisivo en el campo de la transformación personal lo dio en Ginebra en 1895 el doctor Émile Coué.

Su clínica empezó a conseguir unos índices de recuperación que eran por término medio cinco veces más rápidos que los de cualquier otro hospital o clínica similar de Europa. Su técnica era tan sencilla que durante mucho tiempo no tuvo crédito o reconocimiento alguno. Simplemente hacia que cada uno de sus pacientes dijera: “Cada día me siento mejor en todos los aspectos”. Los médicos y enfermeras saludaban a los pacientes diciéndoles: “Cada día se le ve mejor en todos los aspectos”. Y así, de esta manera tan simple, se conseguían rápidas recuperaciones y curas de dolencias tanto graves como leves que eran una maravilla.

El éxito del doctor Coué propició el trabajo posterior del médico alemán, Johannes Schultz, sobre métodos para acelerar la curación. El doctor Schultz era psicólogo y buscaba procedimientos que ayudaran a la gente a superar la depresión, la neurosis, la ansiedad y otras irregularidades mentales que pudiesen interferir en su bienestar. Descubrió que cuanto más relajado estuviese uno cuando se dijese a sí mismo “Cada día me siento mejor en todos los aspectos”, más rápida era la recuperación.

El doctor Schultz llegó a desarrollar el proceso conocido como “entrenamiento autógeno”. Vio que si se utilizaba un proceso sistemático a fin de relajar al paciente para después estimularle a visualizar y afirmar mensajes positivos y constructivos, la nueva información parecía ir directamente al subconsciente y, una vez aceptada por éste, se apreciaba una rápida y notable mejoría en el estado de salud físico y mental de la persona.

Con el tiempo el entrenamiento autógeno se difundió ampliamente por el mundo y sobre todo por Europa.

De todos los países del mundo, fueron los alemanes del Este los que dieron mayor auge al entrenamiento autógeno. Sus técnicas eran tan avanzadas que estaban consideradas como secreto de Estado. Usando estas técnicas, los alemanes del Este ganaron en las Olimpiadas más medallas de oro per cápita que cualquier otro país del mundo. El entrenamiento autógeno les permitió programar a sus atletas a unos niveles de competición fuera de serie.

En definitiva, tanto el método autógeno como cualquier otro método de meditación que trabaje cambiando las ondas cerebrales, son formas sencillas de trabajar en uno mismo que producen logros sencillamente extraordinarios.

Si de verdad estás comprometido con tus objetivos y estás también dispuesto a hacer lo que sea necesario para lograr su manifestación, debes entonces establecer a partir de hoy una rutina de entrenamiento personal que te permita, no sólo programar tu mente para actuar como quieres sino cosechar además los distintos logros que tanto deseas experimentar ahora en tu vida.

Toma pues en este instante, la importante decisión de comenzar a forjar tu nuevo destino a través de poderosos entrenamientos como este, y no te sorprendas demasiado cuando tú también comiences de ahora en adelante a ganar más medallas de oro en esta vida.

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 


martes
may082012

La Fuente

¿Te has encontrado alguna vez en tu vida en una situación en donde necesitabas tomar una decisión pero no tenias claro cuál era el camino por el que debías avanzar?

Durante los primeros días del mes de julio, un hombre estaba perdido en medio del desierto y destinado a morir de sed. Por suerte, llegó a una cabaña vieja, desmoronada, sin ventanas, sin techo y mientras merodeaba por ahí, se encontró con una pequeña sombra donde acomodarse para huir del aplastante sol e insoportable calor del desierto.

Mirando a su alrededor, vio una vieja bomba de agua, oxidada, y se arrastró hacia allí, asió la manivela y comenzó a bombear, una y otra vez sin parar.

¡Pero nada sucedía!

Desilusionado, cayó hacia atrás exhausto y mareado. De repente, descubrió que a su lado había una vieja botella de cristal marrón y, después de mirarla algunos segundos, le quitó el polvo y pudo leer una nota que decía:  "Usted necesita primero preparar la bomba con todo el agua que contiene esta botella y después, querido amigo, tenga por favor la gentileza de llenarla nuevamente antes de marchar". 

El hombre le quitó inmediatamente el tapón a la botella, y en realidad, ahí estaba el agua. ¡La botella estaba realmente llena de agua!

De pronto, se vio ante un gran dilema, si bebiese aquel agua  podría sobrevivir, pero si la vertía dentro de esa bomba vieja y oxidada, tal vez obtendría agua fresca del fondo del pozo permitiéndole beber toda el agua que él quisiera, o tal vez no.

Quizás, la bomba no funcionaría y el agua de la botella sería desperdiciada para siempre ¿Qué debería hacer?  ¿Derramar el agua en la bomba y esperar a que saliese agua fresca, o beber el agua de la vieja botella e ignorar el mensaje? ¿Debería perder toda el agua de la botella en la esperanza de aquellas instrucciones poco confiables y escritas tiempo atrás?

Con mucho miedo y grandes dudas, el hombre derramó toda el agua de la botella en la bomba, enseguida agarró la manivela y comenzó a bombear. La bomba empezó a rechinar sin parar, pero no pasaba nada. La bomba continuaba con sus ruidos y, entonces, surgió un hilo de agua, después un pequeño flujo y finalmente, el agua corrió en abundancia y a borbotones; agua fresca, pura y cristalina.

Invadido de alegría, llenó la botella y bebió ansiosamente, la llenó otra vez y tomó aún más de aquel agua tan refrescante! Enseguida, la llenó de nuevo para el próximo viajante, la llenó hasta arriba, tomó la pequeña nota y aumentó la frase: "Créame que funciona, usted tiene que dar primero toda el agua, para que la pueda obtener de nuevo". 

Detente y considera lo siguiente, ¿cuáles son los miedos, las dudas y las preocupaciones que hasta ahora te han mantenido bebiendo sólo de las viejas botellas marrones de tu vida? Y, ¿cuántas botellas añejas tienes aún en tu posesión que a partir de hoy podrías empezar a derramar sobre la fuente de tu propio ser, ayudándote así a regar y nutrir rápidamente los desiertos de tu realidad actual?

Existe hoy en el mundo mucha gente que nunca cruzará el océano porque no ha desarrollado el valor de perder de vista la orilla. Y, como consecuencia, la zona de actuación que marcan los contornos de su realidad acaba siendo bastante limitada y reducida.

Y es por este preciso motivo que quiero ahora preguntarte, ¿merecería la pena tomar hoy el riesgo de verter el agua de una de tus botellas, agarrar con decisión la manivela de la fuente y empezar a accionar la palanca a fin de descubrir si aparece un nuevo flujo de agua que corra en abundancia y a borbotones para que riegue así las zonas de sequía de tu singular realidad?

Piénsalo. ¿Mejoraría eso la calidad de tu presente existencia?

Imagina lo bien que te sentirás cuando estés disfrutando cada día al estar bebiendo y saboreando los nuevos y refrescantes placeres que a partir de ahora emanarán de la inagotable fuente de tu Ser. 

Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!

 


viernes
may042012

¿Decir Qué A Quién?

¿Te has marcado en algún momento de tu vida objetivos para luego darte cuenta de que no habías emprendido todas las acciones necesarias para hacerlos realidad? ¿Qué se interpuso en tu camino impidiendo así que los alcanzaras?

 En todos los años que llevo realizando distintos cursos de formación y tras haber hablado también con cientos de personas en sesiones grupales o individuales sobre este mismo tema, el mayor obstáculo que escucho que se interpone en el camino de la gente es su falta de compromiso con el objetivo en cuestión.

 Ahora bien, ¿cuál es la mejor forma de mantener un compromiso con uno mismo que te asegure la consecución de cualquiera de tus objetivos? Muy sencillo. A través de un compromiso público. ¿Qué quiero decir con esto?

 Verás, una ilustración de cómo pueden conducir los compromisos públicos a una acción que sea consecuente con ellos se demostró claramente en un celebre experimento que realizaron dos destacados psicólogos sociales: Morton Deutsch y Harold Gerard en el año 1955.

 El procedimiento consistía en que un grupo de estudiantes universitarios realizara mentalmente un cálculo aproximado de la longitud de una serie de líneas que se les mostraba. A continuación, parte de los estudiantes debían comprometerse públicamente con su estimación inicial anotándola en un papel que firmaban y entregaban al responsable del experimento. Una segunda muestra de estudiantes se comprometía también con su estimación, pero en privado, anotándola en una pizarra y borrándola antes de que nadie pudiera verla. Un tercer grupo de estudiantes no se comprometía con su estimación, simplemente la retenía en la memoria.

 Con este ingenioso método, Deutsch y Gerard consiguieron que algunos estudiantes se comprometiesen públicamente con sus decisiones iniciales, otros se comprometiesen en privado y un tercer grupo no se comprometiese en absoluto.

 Lo que ambos investigadores querían averiguar era cuál de los tres tipos de estudiantes estaría más inclinado a mantener la opinión inicial después de ser informado de que era errónea. Por consiguiente, a todos los estudiantes se les demostró que sus estimaciones iniciales eran incorrectas y a todos ellos se les ofreció la oportunidad de modificarlas.

 Los resultados fueron claros. Los estudiantes que no llegaron a poner por escrito su opinión inicial fueron los que se mostraron menos fieles a ella. Cuando dispusieron de nuevos datos que cuestionaban el acierto de unas estimaciones que nunca habían salido de su mente, fue en estos estudiantes en los que más influyó la nueva información, hasta el punto de hacerles modificar lo que habían considerado una decisión «correcta».

 En comparación con estos estudiantes no comprometidos, los que habían anotado momentáneamente sus decisiones en una pizarra se mostraron mucho menos dispuestos a cambiar de opinión cuando se les brindó la oportunidad de hacerlo. Aunque se habían comprometido en condiciones de total anonimato, el hecho de haber anotado su opinión inicial les hacía mantenerla y resistirse a la influencia de los nuevos datos. Sin embargo, Deutsch y Gerard observaron que eran los estudiantes que públicamente habían dejado constancia escrita de su postura inicial quienes más resueltamente se negaban a modificarla. El compromiso público les había convertido en los más testarudos.

 En definitiva, ¿qué conclusión podríamos sacar de todo esto? Sencillamente que, cuando una persona declara por escrito o verbalmente que adopta una postura frente a un tema o un punto de vista, lo más seguro es que actúe y defienda esa creencia aunque se demuestre lo contrario.

 ¿Te puedes imaginar ahora los beneficios tan tremendos y duraderos que te puede brindar un verdadero compromiso público para manifestar así en tu vida los logros que más quieres?

 ¿Qué pasaría si después de unos días te dieras cuenta de que alcanzar esa meta ha sido más fácil de lo que pensabas? ¿Cómo te haría sentir eso?  ¿Aumentaría tu nivel de autoestima y confianza en ti mismo? ¿Cómo verías, escucharías y sentirías el mundo que te rodea con ese nuevo éxito formando ya parte de tu vida? ¿Qué comentarios haría la gente de ti si lo consigues? ¿Cómo se sentirían también las personas que te rodean y que más te aman en este mundo?

 ¿Merecería realmente la pena realizar hoy un serio y sólido compromiso público para lograr lo que más quieres?

¡Piénsalo! 

 Te propongo que lo pongas por escrito y que se lo entregues a aquellas personas que más respetes, admires y en las que también deposites una gran confianza. Explícales que quieres lograr un nuevo nivel de rendimiento personal y que ellos podrían ayudarte en este maravilloso proceso de cambio personal. ¿De acuerdo?

 Si lo deseas, me puedes enviar a mí también una copia de tu compromiso. Será verdaderamente un honor para mí recibir una prueba de tu especial compromiso con la decisión de lograr un nuevo estilo de vida que te brinde una mayor alegría y plenitud personal. Yo haré lo que pueda para ayudarte a cumplirlo. Me puedes mandar por correo electrónico “Tu Compromiso Personal” a:

david@davidbarcos.com

 Si quieres puedes incluir tu nombre, número telefónico y dirección de correo electrónico. Tal vez incluso te llame en la fecha que te has fijado conseguirlo para enterarme cómo te fue. ¡El simple hecho de saber que podría llamarte por teléfono te ayudará a mantenerte motivado!

 Así que, moviliza ya mismo tu poder personal y empieza a crear esos compromisos públicos que generarán en ti la presión interna necesaria para impulsarte no sólo a avanzar en la dirección de manifestar tus mayores sueños, sino ayudarte a crear además en poco tiempo un nuevo destino lleno de éxitos y verdaderamente prometedor.

 Y hasta que nos veamos de nuevo en nuestra próxima cita, simplemente recuerda que…

 ¡TÚ ERES, la llave del CAMBIO!